jueves, 13 de marzo de 2014
Crossing Tales II (Geranio y Guión) Autor: Casiopea Geranios
- Me gusta repasar el guión rodeada de geranios. Que suban algunos a mi camerino.
El hombre frente a ella levanta la vista del papel. Ella se impacienta. El guión espera.
- Debo repasar el papel antes de mediodía.
Silencio.
- Hice de geranio en el colegio. Fue mi primer papel.
Silencio. El hombre firma. Toca una campanilla. Al momento, una mujer entra.
- Habitación 63.
La recién llegada levanta a la joven y se la lleva. Como a un corderillo. En el despacho, el psiquiatra aún escucha a la paciente preguntar cuándo subirán los geranios a su camerino.
jueves, 6 de marzo de 2014
Crossing Tales I (Llanura y navaja) Autor: Casiopea
A media llanura advierte que ha olvidado la navaja. Regresa sobre sus pasos descansando a cada poco. Apenas se sostiene. Pero es una buena navaja, le merece la pena el esfuerzo. Con ella ha cortado el cordón umbilical de todos sus hijos, Dios sabe cuántos. Cree que trece.
Al quinto dejó de contarlos. Su madre la usó antes que ella y sigue cumpliendo. La última vez, esa mañana. En el huerto. Allí la encuentra. En el surco. Junto al bulto inerte.
Su navaja de traer niños al mundo. La mujer la limpia, la aprieta contra su pecho. Y se aleja.
Al quinto dejó de contarlos. Su madre la usó antes que ella y sigue cumpliendo. La última vez, esa mañana. En el huerto. Allí la encuentra. En el surco. Junto al bulto inerte.
Su navaja de traer niños al mundo. La mujer la limpia, la aprieta contra su pecho. Y se aleja.
sábado, 1 de marzo de 2014
Amor entre lineas.
Comenzó como lo hacen muchas historias últimamente, coincidieron en una red social, empezaron a hablar y surgió. Él no era persona de gentes, siempre fue algo reservado y silencioso, ingenioso, a veces incluso gracioso, otras insoportables, un tipo particular. Antes de conocerla, había estado con otras, relaciones que con el tiempo se tornaban vacías, insípidas, carentes de significado, acortándose a sí mismas a sus ojos, forzando innumerables rupturas unilaterales. Se encontraba en un punto de no retorno sentimental, o al menos eso pensaba, daba por hecho que el sexo opuesto carecía de interés más allá de lo carnal, hasta el momento en que la conoció.
Cuando comenzaron sus interminables conversaciones, se sumió cada vez más en algo que para él hacia tiempo que no existía, el interés. Por primera vez en mucho tiempo se topaba con una mujer que realmente le atraía, al menos, textualmente. Horas y horas de conversaciones incesantes, chácharas infinitas, enfrentamientos intelectuales constantes. No podía estar más ilusionado, y parecía que esa ilusión no solo era suya.
Una cosa llevó a la otra, y de mutuo acuerdo quedaron para por fin conocerse en persona. Y allí estaban los dos, sentados en un parque, sin casi cruzar palabra. Algo no era igual. Él ya la había visto físicamente en fotos, no era su tipo, de acuerdo, pero para nada le parecía fea. Era una chica guapa, delgada y rubia, con pocas curvas pero bonita sonrisa, pero tras haber estado con tantas mujeres uno tiende a buscar algo más que un cuerpo, al menos esa era su filosofía. Tenía una voz bonita, parecía dulce, y sin embargo algo faltaba, algo no cuadraba en aquella persona con la que hablaba constantemente. Él notaba como la fuerza que existía en las líneas de texto que intercambiaban se iba evaporando, estaba ahí en principio, pero con cada golpe de voz se desvanecía. Tras un largo rato, se despidieron y acordaron hablar esa noche con calma como hacían siempre, cada uno desde su casa.
No podía sentirse más contrariado y confuso. La que posiblemente fuera la mujer que siempre había buscado se desvanecía frente a sus ojos sin poder hacer nada para evitarlo, como si de un espectro se tratara. Ella no tardó en hablarle, parecía que también lo intuyera. Y entonces volvió a ocurrir. Toda esa magia, ese feeling que ambos creían perdido, afloró de nuevo como si nunca se hubiera movido de allí. Pasó tiempo hasta que, de nuevo, volvieron a intentarlo, a verse otra vez, más que nada por miedo a que volviera a ocurrir lo de la última vez. Y como si el destino jugara con ellos, así aconteció.
Ambos, contrariados por la situación, pasaron discutiendo el porqué de su incompatibilidad como personas durante mucho tiempo, quedando varias veces después, hablándolo en persona, besándose, visitando museos, acostándose, viendo cine de autor francés y multitud de cosas más, pero eso que tenían en el texto, no aparecía. Al final, lo dejaron por imposible, pensaron que igual ellos tenían un amor que no era físico, sino textual, por lo que dejaron de verse para solo amarse entre letras e ideas.
Cuando comenzaron sus interminables conversaciones, se sumió cada vez más en algo que para él hacia tiempo que no existía, el interés. Por primera vez en mucho tiempo se topaba con una mujer que realmente le atraía, al menos, textualmente. Horas y horas de conversaciones incesantes, chácharas infinitas, enfrentamientos intelectuales constantes. No podía estar más ilusionado, y parecía que esa ilusión no solo era suya.
Una cosa llevó a la otra, y de mutuo acuerdo quedaron para por fin conocerse en persona. Y allí estaban los dos, sentados en un parque, sin casi cruzar palabra. Algo no era igual. Él ya la había visto físicamente en fotos, no era su tipo, de acuerdo, pero para nada le parecía fea. Era una chica guapa, delgada y rubia, con pocas curvas pero bonita sonrisa, pero tras haber estado con tantas mujeres uno tiende a buscar algo más que un cuerpo, al menos esa era su filosofía. Tenía una voz bonita, parecía dulce, y sin embargo algo faltaba, algo no cuadraba en aquella persona con la que hablaba constantemente. Él notaba como la fuerza que existía en las líneas de texto que intercambiaban se iba evaporando, estaba ahí en principio, pero con cada golpe de voz se desvanecía. Tras un largo rato, se despidieron y acordaron hablar esa noche con calma como hacían siempre, cada uno desde su casa.
No podía sentirse más contrariado y confuso. La que posiblemente fuera la mujer que siempre había buscado se desvanecía frente a sus ojos sin poder hacer nada para evitarlo, como si de un espectro se tratara. Ella no tardó en hablarle, parecía que también lo intuyera. Y entonces volvió a ocurrir. Toda esa magia, ese feeling que ambos creían perdido, afloró de nuevo como si nunca se hubiera movido de allí. Pasó tiempo hasta que, de nuevo, volvieron a intentarlo, a verse otra vez, más que nada por miedo a que volviera a ocurrir lo de la última vez. Y como si el destino jugara con ellos, así aconteció.
Ambos, contrariados por la situación, pasaron discutiendo el porqué de su incompatibilidad como personas durante mucho tiempo, quedando varias veces después, hablándolo en persona, besándose, visitando museos, acostándose, viendo cine de autor francés y multitud de cosas más, pero eso que tenían en el texto, no aparecía. Al final, lo dejaron por imposible, pensaron que igual ellos tenían un amor que no era físico, sino textual, por lo que dejaron de verse para solo amarse entre letras e ideas.
jueves, 27 de febrero de 2014
Retomando y planeando Crossing Tales.
Después de un largo periodo de
inactividad en el blog, aquí vuelvo de nuevo a la carga con un nuevo
proyecto. Estos días de exámenes y de estrés postraumático debido
a ellos han erosionado sobremanera mi órgano pensante, principal
motivo por el cual he pasado tanto tiempo sin escribir.
Gracias a la providencia uno tiene
amigos a los que les encanta escribir, por lo que hemos pensado mi
amiga Casiopea y yo en publicar un relato cada uno los jueves,
partiendo de la base de dos palabras, una de cada uno, que por fuerza
deben ir en la primera frase del cuento.
La idea es hacer cuentos o
relatos cortos, como mucho de un folio de longitud, para publicarlos
en nuestros blogs de manera cruzada, ella los míos en Tusitala, su
blog, y yo los suyos aquí, de ahí el nombre que hemos pensado para
el invento, Crossing Tales. También usaremos el hashtag de Twitter
#crossingtales, así que no tendréis problemas en encontrarnos.
Por supuesto que esto es un proyecto
para los jueves, no quiere decir que solo vaya a escribir para ese
día, que esta sequía imaginativa tiene fecha de caducidad del mes
pasado, así que os animo a seguir leyéndonos.
domingo, 12 de enero de 2014
Una de pelis!!!
Se acabaron las fiestas. Ya no hay mas
polvorones, hojaldrinas o mantecados que devorar, vuelve la
tranquilidad al hogar. Se acabó el “descanso” y el sosiego para
dar paso a los agobios de los próximos exámenes. Y por si fuera
poco, un erial de ideas para escribir me asalta, como si de un felino
esperando a su presa se tratara, aprovechando la lentitud del atracón
navideño para darme caza impunemente. Gracias a la providencia que
para estos casos existe el cine, porque si no vete tu a saber de que
podría escribir yo ahora...
En los últimos días he visionado una
ingente cantidad de cine con motivo de las noches de tranquilidad en
mi habitación, que han hecho que me plantee varios temas con los que
poder escribir. Para empezar y por recomendación de mi amiga
Casiopea, vi las dos ultimas películas de Daniel Sánchez Arévalo,
Primos y La gran familia española. He de confesar que no soy muy de
cine español, veo cosas contadas por recomendaciones externas y casi
siempre de otro palo al de la comedia, y puedo afirmar sin miedo a
equivocarme, que las doce nominaciones a los Goya por su ultima obra
son merecidos. Algo tiene este señor que consigue acercar al
espectador a los protagonistas de sus cintas de tal manera que uno
acaba “incrustado”, no se me ocurre mejor palabra para definirlo,
dentro de sus historias. Mención especial y aparte, creo que bien
merecida, por su capacidad para inventar lineas de dialogo
memorables. En solo dos películas saca uno un montón de frases de
calidad pareja a los títulos de las novelas de Espinosa, autor que
algún día tratare.
En Primos, a mi, particularmente, me
acerco a las fiestas del pueblo de mi madre, que yo siempre llamo
mio, pero que en realidad es suyo, haciendo que empatizara con la
historia de primeras sin saber muy bien donde me estaba metiendo. A
partir de ahí, sus personajes y su guión me ganaron por completo.
Creí haber descubierto una de las mejores comedias españolas y que
Arévalo merecía mi atención. Entonces vi La gran familia española,
y comprendí lo equivocado que estaba. Yo, como buen bicho raro en
estas tierras que son nuestro país, detesto el fútbol, por lo que
era reacio a entrar en una historia con el marco argumental de una
boda el mismo día en que España ganó el mundial. Para mi sorpresa,
me involucre tanto en esta tragicomedia, porque no es una comedia
desde mi punto de vista, que acabe la historia con unos lagrimones de
un tamaño considerable, sera que soy un sensible.... Solo os puedo
instar a que veáis ambas obras, pues creo que merecen la pena.
Dejando el cine patrio atrás, paso a
comentaros otras dos películas que me han parecido muy
recomendables. La primera es La vida secreta de Walter Mitty,
dirigida y protagonizada por Ben “Mirada Mágnum” Stiller. Uno de
los mayores clichés del cine americano, en mi opinión, es la
evolución personal del marginado, o como un personaje aparentemente
gris y nada especial, cambia y se convierte en el rey del mambo, por
así decirlo. Es un género bastante curioso y disfrutable por norma
general, pero esta aventura que se ha marcado el señor Stiller es
mucho más que eso. Posiblemente uno de los mejores apartados
fotográficos que he visto en mucho tiempo (aludiendo un poco a la
revista Life, donde Walter trabaja) consigue atraparnos por su
belleza, para que luego el guión remate la faena con una maestría
considerable. Bravo por el nuevo trabajo del señor Stiller, que con
el tiempo esta madurando en un buen actor/director contrariamente a
lo que muchos pensaban.
La segunda película esta un poco mas
apartada del circuito comercial y cercana al genero Indie tan de moda
últimamente, aunque no estoy muy seguro de clasificarla así, todo
sea dicho. Titulada Her, el nuevo trabajo del amigo Joaquin Phoenix a
cargo del director de Como ser John Malkovich, Spike Jonze, es una
mirada al futuro y al interior del ser humano como animal social.
Imaginando un futuro distópico no muy lejano, donde la tecnología
se integra en la vida social hasta limites insospechados, nos
encontramos con una historia de “amor” entre un ser humano y una
inteligencia artificial, un sistema operativo con sentimientos y la
voz de Scarlett Johansson. ¿Disparatado? Puede ¿Posible? Pues
también. A día de hoy, con las redes sociales y los avances
tecnológicos tan ligados al ser humano, la idea de que una
inteligencia artificial que evolucione con el usuario y produzca que
este se enamore de ella es muy probable a la par que aterrador. Temas
ya tratados por genios de la ficción científica como Asimov o Lem,
se nos acercan ahora con la forma de una buena película que, a no
ser que a Hollywood se le crucen los cables, valga la redundancia
tecnológica, bien podría valerle un Oscar al bueno de Phoenix, que
creo se lo ha ganado, tanto por esta como por sus últimos trabajos.
Y hasta aquí me llega el cine por
ahora, espero retomar la inspiración dentro de poco y si los
exámenes no me destruyen antes. Espero que os haya gustado y os
animo a verlas. Nos leemos.
martes, 10 de diciembre de 2013
Un pulpo Cuántico.
Obsesión.
No creo que exista una palabra que
defina mi relación con el de otra manera. En un principio pensé que
esta obsesión tenia otro foco, que me apasionaba el sexo con ella y
que era lo que me guiaba por aquel redil de lujuria sin sentido. Yo
siempre he sido un hombre racional, guiado por la lógica y la razón,
de ahí mi ocupación y mi forma de ser. Ver mi vida cambiada hasta
tal extremo por otra persona me pone nervioso, es inesperado. No me
malinterpretéis, soy una persona como cualquier otra, puedo sentir
deseo por alguien, pero nunca antes lo había hecho hasta el punto
que estoy experimentando en esta etapa de mi vida con ella. Quizá os
estáis preguntando porque hablo de algo masculino en relación con
alguien femenino, y la explicación es simple a la par que extraña y
es la única respuesta que se me ocurre a todo esto. Estoy
obsesionado con su tatuaje.
Al principio me parecía de lo más
curioso y llamativo, pues ella tiene la piel muy pálida y el tatuaje
rebosa color haciendo un contraste agradable a la vista. Su diseño
es cautivador para mi, de una manera que no logro explicar. En un
lugar tan apetecible para un hombre como aquel, residía un ser con
formas femeninas, un cuerpo sugerente con cabeza de cefalópodo que
reposa en una corriente marina, junto al gorro de un pirata cuya
suerte ha llegado a su fin. Ella nunca accedió a contarme el porque
era así o el motivo de hacérselo, cosa que aumentaba mi
fascinación. Cuando lo hacíamos, que era muy a menudo debido a mi
fijación por ellos, me excitaba pensando que, además de ella, los
tentáculos del pulpo me rodeaban la cintura, tirando de mi hacia
dentro, aumentando mi fuerza y el placer, en una insana comunión con
la tinta de su entrepierna.
Durante bastante tiempo, el sexo se
convirtió en el motor de mi día a día, haciendo que mi rendimiento
laboral en el laboratorio disminuyese, provocando en mi muchos
dolores de cabeza inesperados. Tuve que contenerme durante un tiempo
para poder continuar con mi vida sin ver perjudicado mi futuro, cosa
que ella entendió, tratando de desviar mi atención a otros
menesteres de nuestra relación también importantes. Nos hicimos
amigos. Para una persona como yo, tan apegada a su trabajo y con los
pies demasiado anclados en la dura realidad, esto significó mucho
más de lo que ella esperó jamas, haciendo que aparecieran en mi
sensaciones que pensaba ficticias. Pero el problema seguía en el
mismo sitio...
No podía deja de pensar en el tatuaje.
¿En que dimensión oscura moraría tan sensual aberración? ¿Cual
seria su sustento? Mi mente no podía dejar de cuestionarse los
motivos de su existencia y me vi impelido por mi propio instinto a
investigar su procedencia de la forma más irracional que existe,
como lo es la base del deseo o la obsesión. Una noche, mientras ella
dormía, tome una foto del tatuaje para examinarlo detenidamente sin
que la sinrazón de la pasión se apoderase de mi persona.
A la mañana siguiente, en el
laboratorio y a escondidas de mis compañeros, pase la fotografía
por el escáner de taquiones, dando muestras de que algo no cuadraba
en la gráfica resultante. Extrañado, pase los resultados por el
colisionador de hadrones que acabábamos de recibir en el
laboratorio. El resultado fue inesperado.... Cuando recogí la
fotografía, mi mundo de lógica y razón se tambaleó. El tatuaje
que una vez moró en aquel muslo había desaparecido por completo,
dejándolo blanco e impoluto. Trate de no pensar en ello durante el
resto del día y seguir con mi trabajo, aunque resulto imposible...
Horas después, al llegar a la entrada
de la casa, una sensación extraña recorrió mi espinazo. Al abrir
la puerta, una oscuridad infinita salió del recibidor, como si de
una niebla del Londres victoriano se tratara, solo que de una negrura
tal que impedía hasta a la luz pasar. Un gorgoteo empezó a llegar a
mis oídos entre tanta oscuridad, como si hubiese esperado mi llegada
en aquel ambiente hostil. Cuando la oscuridad fue menguando, entre
lentamente, notando un liquido resbaladizo en el suelo, aun oculto
por la oscuridad reinante. Avance lentamente hacia el incesante
gorgoteo, proveniente del salón, para encontrarme con el motivo mi
obsesión sin esperarlo, destruyendo la poca cordura que me quedaba.
Allí estaba el, o ella, o eso, con la misma postura que tenia en el
muslo, con sus tentáculos contoneandose de manera sensual,
produciendo ese extraño y liquido gorgoteo, contemplando algo que yo
aún no podía ver gracias a aquella oscuridad. Entonces, aquel ser
se percató de mi presencia, resoplando con tal fuerza que despejo la
oscuridad, como si de humo común se tratara, para revelar lo que
atenazaba mi alma en aquel momento, lo que temía desde que vi a
aquel ser de otra dimensión.
Allí, junto a ella, en un charco de
sangre que ocupaba toda la casa, es encontraba la cabeza cercenada,
como aquel sombrero pirata, de la dueña del muslo donde habitaba. En
aquel momento mi mente explotó, dejo de funcionar para siempre y se
fundió en un abrazo con mi obsesión.
jueves, 5 de diciembre de 2013
Las barbas y yo....
Esta mañana, repasando las cosillas
que había en facebook, me he tropezado con un articulo que ha
compartido un colega sobre las barbas que se titulaba “10 razones
por las que debes dejarte barba”, y como me ha resultado
excesivamente pretencioso como tal, y yo tengo una relación
amor/odio con las mismas, voy a exponer el porque he desistido de
unirme a esta nueva tendencia de imitar a barba azul.
Lo primero de todo es una razón
genética. No todos los tíos somos peludos o podemos dejarnos barba.
Esto, aunque os parezca mentira, es una gran ventaja. Amigos míos
que, o por trabajo o por lo que sea, no se dejan barba y son
velludos, pierden muchísimo tiempo afeitándose todas las mañanas,
ya no os cuento en otras partes del cuerpo, como puedan ser la
espalda y cosas así, pero mira como eso no se pone de moda, oye. Yo
por mi parte, con afeitarme una vez en semana me va genial, no tengo
que preocuparme por otro tipo de vello corporal porque soy un efebo
de treinta y tres sin casi pelo en el cuerpo y subsisto divinamente
con mi masculinidad heterosexual.
Con el tiempo, y habiendo intentado
dejarme una barba de tres días perpetua (tarea imposible por lo
visto con mi vello facial) también me he percatado de otras
desventajas del crecimiento de la misma, como por ejemplo, el picor.
Parece ser que no todo el mundo experimenta el crecimiento del vello
de la misma manera, pues en mi caso concreto es un picor continuo
debido a la sensibilidad de mi piel. Uno que ha salido delicado en
ese aspecto. Añadamos a esto el tema higiene. Yo por lo general, soy
bastante cuidadoso con esas cosas, todas las mañanas y noches me
lavo la cara en condiciones, así que no puedo ni imaginar como tener
una higiene mínima con las barbas que me lleva la gente ultimamente,
por no decir ya para comer o beber, que tanto pelo ahí.... no lo veo
yo muy higiénico, la verdad.
Pero posiblemente lo que más me ha
tocado la moral del citado articulo, son dos puntos en concreto. El
primero, y de calle el más sangrante, es que aumenta el atractivo.
Partiendo de la base de que para gustos los colores, puedo entender
que la persona que ha escrito el texto de marras sea una amante de
los mentones poblados de prominente vello, pero de ahí a decir que
si te dejas barba aumentaras tu atractivo, y peor aún, que si no
eres atractivo sin ella te la dejes, me parece de muy mal gusto y de
poca ayuda para cualquier persona del género masculino. Es como si
le dijéramos a una mujer que se pusiera tres kilos de nutella en la
cara porque así estaría mucho mejor. No señorita, lo que hace
falta en casos así es desarrollar otras virtudes, ya sean físicas o
emocionales, antes que tapar la cara de la persona, eso sin contar
que igual la persona en cuestión piensa que no necesita ningún
cambio porque es feliz siendo como es, que por muy revista de moda
masculina que se sea, también deberíamos saber que los hombres
somos además de ello, personas.
El otro punto es algo más personal por
mi parte. Me ha hecho mucha gracia leer que dejarte crecer la barba
te da la potestad de hacer cosas de “tipo duro”. Me parece
ridículo cuanto menos. He visto muchas barbas ultimamente, a
montones de tíos, y si de algo me he percatado es que es todo lo
contrario. Para dar una imagen de tipo duro, o parecerlo, lo primero
que se debería tener en mente es el no necesitar abalorios externos,
o se es duro o no, pero no depende de barba, depende de la persona en
si. La gente que lleva ahora esas barbas da la sensación de lo
contrario simplemente por sumarse a una moda, a la tendencia de
marras que nos guía como si fuéramos ovejas descarriadas por el
redil de la similitud, es absolutamente imposible que alguien que se
adscriba a algo como esto pueda parecer duro, al menos desde mi punto
de vista, claro. Para mi, duro es aquel que viste como le da la gana,
que lleva el pelo a su modo, que actúa según sus convicciones y
valores independientemente de lo que haga el resto del mundo.
Esto, como todo lo que suelo escribir,
son ideas personales, que cualquiera puede tomar como validas o no,
pero para eso están los comentarios, para que me digáis que os
parece y si coincidís conmigo en algo. Espero que os haya gustado mi
visión del tema.
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